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Energía solar: fotovoltaica y térmica
Energía solar
El Sol es la estrella más importante del sistema solar, formada fundamentalmente por hidrógeno (H) y helio (He). En su núcleo se produce continuamente reacciones de fusión que liberan luz y calor en grandes cantidades (H+H>He+energía).
La tierra recibe del Sol anualmente la energía equivalente a la quema de 227 mil billones de toneladas de carbón. Desde el punto de vista energético sirve de fuente para la mayoría de energías y se conocen popularmente como ENERGÍA SOLAR.
Placas fotovoltaicas
Las placas fotovoltaicas permiten transformar la energía solar en electricidad para su uso doméstico, venta de excedentes a la red eléctrica y pequeñas aplicaciones. Esta tecnología posibilita el autoconsumo energético, reduce la dependencia de fuentes convencionales y contribuye a un modelo energético más sostenible, en el que los hogares pueden producir su propia energía limpia y compartirla con el sistema eléctrico.
Autoconsumo con almacenamiento
La energía solar captada por las placas fotovoltaicas se envía al regulador de carga, que gestiona su entrada en la batería para su almacenamiento. El inversor transforma la energía acumulada (corriente continua) en energía utilizable por la vivienda (corriente alterna). Las baterías permiten disponer de energía incluso en ausencia de radiación solar.
Venta de excedentes a la red
La electricidad generada por las placas fotovoltaicas se utiliza primero en la vivienda y, cuando la producción supera el consumo, el excedente se transforma y se inyecta directamente en la red eléctrica, donde puede ser aprovechado por otros usuarios.
Aplicaciones
La energía solar también se aplica a pequeña escala en servicios como el alumbrado público y las señales de tráfico.
La ciencia detrás de la Energía Solar
Reacciones a 15 millones de grados en el núcleo del Sol generan la luz y el calor que sostienen la vida. ¿Sabías que hoy podemos capturar esa energía para alimentar nuestros hogares? Te explicamos cómo nuestra tecnología transforma fotones en energía útil.
Aplicaciones pasivas
Las aplicaciones pasivas de la energía solar han sido aprovechadas directamente a lo largo de la historia como fuente de luz y calor. A través del diseño de los espacios, la orientación y el uso de materiales adecuados, la radiación solar se utiliza de forma natural para iluminar, calentar o proteger del exceso de calor, sin necesidad de sistemas tecnológicos complejos.
Casa bioclimática
Una casa bioclimática es una vivienda diseñada para aprovechar de forma eficiente las condiciones climáticas del entorno y los recursos naturales, especialmente la energía solar, con el objetivo de lograr confort térmico y lumínico con un consumo energético mínimo.
En invierno, cuando la temperatura exterior ronda los 4º, la radiación solar se capta y se almacena como calor, reduciendo la necesidad de sistemas activos de climatización.
En verano, cuando la temperatura exterior ronda los 30º, se minimiza la ganancia solar directa y se favorece la ventilación y el enfriamiento pasivo para mantener el interior fresco.
Placas térmicas
A diferencia de las placas fotovoltaicas que generan electricidad directamente de la radiación solar, la energía solar térmica consiste en aprovechar la radiación del sol para calentar un fluido. Este calor puede utilizarse directamente o transformarse en energía mecánica y, posteriormente, en electricidad.